Por Victoria Margullón
Melilla acudió a la reunión con el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, teniendo unas prioridades claras: cobrarse las obras que, según el entender de la Administración local, “les debe” el Estado.
El presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, junto al consejero titular del área, José Ángel Pérez Calabuig, presentaron una serie de peticiones a Cañete donde, sobre todo, cobró gran importancia la reactivación del Plan Hidrológico Nacional y la gestión del agua en la ciudad.
En lo que concierne a la primera parte -la reactivación del Plan Hidrológico Nacional-, Imbroda explicó que la iniciativa se inició en el 2000 por obra del PP y que consistía en renovar el saneamiento de la ciudad, llevándose a cabo una primera fase.
Este Plan Hidrológico ha sido paralizado durante los ocho años de gobierno socialista y ahora han solicitado a Cañete que se reinicie la segunda fase -que abarcaría la zona del polígono Industrial hasta la desalinizadora- dejando la red de saneamiento de Melilla casi nueva.
Gestión del agua
Otro de los ejes de la reunión fue la gestión del agua en Melilla. Imbroda comentó al ministro que sería conveniente “arreglar” la actual situación y competencias que tiene en la ciudad la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), ya que desde la Administración local ven poco operativo que dicha entidad gestione los cauces de los ríos de Melilla, máxime cuando sus desembocaduras no tienen que ver con el Guadalquivir, apuntó el presidente de la ciudad.
Siguiendo con la materia de aguas y su gestión, solicitaron al titular de la cartera de Medio Ambiente la conveniencia de incluir en Melilla el cuarto módulo de la desaladora en la ciudad, ya que es una reclamación que lleva haciéndose desde hace años y que en Melilla no hay posibilidad de abastecimiento de otros lugares naturales, al contrario de lo que sucede en otras ciudades.
En relación a la desalinizadora, Imbroda quiso apuntar que aquí también se trató un tema de cuestión económica y es el hecho de que a Melilla se le retirase este año -así se le advirtió por parte del Gobierno que presidía José Luis Rodriguez Zapatero- la subvención para obtener dicho agua potable, mientras que las islas Canarias llevaban años disfrutando de dicha ayuda, sin tener los problemas de super población que tiene Melilla.
Si esto pasase, cosa que han pedido a Cañete que no pase, ya que de esto depende también el aumento o no del coste de las tasas a los melillenses, como ya lo anunciara el portavoz del Gobierno local, Daniel Conesa, ya que supone un incremento de 4 millones de euros, una cifra muy alta como para que la Administración pueda subvencionarla por sus propios medios, por lo que sería el ciudadano, a través de la inclusión en las tasas los que tendrían que pagarla.
Apoyo total
Imbroda aseguró que Arias Cañete se comprometió a todo y principalmente a “trabajar vehementemente por la ciudad”. “Él sabe los problemas que tenemos y nos está apoyando”, afirmó tras su reunión con el ministro.
El presidente es consciente de la situación económica y también de que los ministros tienen una limitación a la hora de tomar decisiones entre unas autonomías y otras, sobre todo en materia presupuestada, pero señaló que Cañete ha mostrado su apoyo unánime, tanto a Melilla como a Ceuta y comentó que es consciente de sus carencias.











