Melilla cuenta con tres puntos de recogida de lámparas usadas para profesionales de la iluminación a través del Sistema Integrado de Gestión de Residuos (SIG) Ambilamp.
Estos puntos limpios son comercios y se han añadido a este sistema de gestión entre los años 2008-2009, permitiendo que locales o mayoristas de Melilla envíen sus lámparas usadas a alguno de estos centros.
Ambilamp es una asociación privada sin ánimo de lucro, que tiene objetivo la defensa del Medio Ambiente mediante la creación y puesta en funcionamiento de un Sistema Integrado de Gestión de los residuos de lámparas.
Según el documento oficial al que ha tenido acceso El Telegrama, la actividad de este SIG es de carácter, sobre todo ambiental, ya que permite cerrar el ciclo final de una lámpara de forma sostenible y logrando la reducción de impacto de la misma.
Para ello, Ambilamp ha establecido un sistema participativo entre productores –fabricación responsable-, grupos de interés –establecimiento de un sistema logístico sólido- y las administraciones –buen desarrollo del SIG-.
Este sistema no se encuentra dirigido al consumidor habitual, sino que se ha destinado a distribuidores mayoristas eléctricos, grandes usuarios e instaladores profesionales así como a las grandes superficies que venden lámparas.
Asimismo, el documento destaca que también han desarrollado un área de investigación y desarrollo para la minimización del impacto ambiental y la mejora de las técnicas de tratamiento de las lámparas, así como la sensibilización a los consumidores y productores con la elaboración de campañas de información y promoción del reciclaje de estos aparatos.
Entre las actividades que programa Ambilamp se encuentra la garantización del cumplimiento de las obligaciones establecidas para las empresas adheridas, el desarrollo de un sistema de recogida y tratamiento de residuos de lámparas a un coste eficiente, con una gestión sostenible y en línea con el resto de estados miembros de la Unión Europea.
Ambilamp, que cuenta con más de 3.200 puntos limpios, deja a la empresa interesada un contenedor industrial que consta de una tapa, un cuerpo para tubos fluorescentes, un nido para las lámparas y una base fjada al palet. El modo de usarlo es muy sencillo, ya que en principio, se deben colocar los tubos fluorescentes y las lámparas, sin sus embalajes, en los compartimentos correspondientes. Los tubos de más de 1,5 m deben depositarse en la parte superior cuando el contenedor esté casi lleno.
Cuando el contenedor esté al 70 por ciento de su capacidad, se contacta Ambilamp para que este sea retirado y sustituido por otro vacío.
Según el Registro Nacional de Productores de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, las lámparas y bombillas que se pueden recoger en Ambilamp son las de bajo consumo, las fluorescentes, y las de descarga, mientras que todavía no son aceptadas ni las de filamentos ni las halógenas.
El motivo del reciclaje de una serie de bombillas y tubos y no las otras, responde a que las lámparas incluidas en la RAEE -fluorescentes, ahorro y descarga- contienen pequeñas cantidades de mercurio que puede ser nocivo para el medio ambiente y, además, sus distintos componentes -plástico, vidrio y metal- son reciclables y reutilizables.
Según este documento, el vidrio se emplea en envases no alimentarios, cementos y cerámicas, el metal se recicla en empresas de siderurgia, el plástico se reutiliza en recicladores de plástico para cualquier tipo de aplicación y el mercurio participa en los procesos de hidrólisis de agua salada en las plantas desalinizadoras para producir agua potable o de riego.
Aunque este Sistema Integrado de Gestión es relativamente nuevo –comenzó en 2005- su aceptación entre las empresas y administraciones ha ido en aumento, ya que en dos años ha pasado de recogerse 366 toneladas (2006) a 1.550 (2008), lo que supone un incremento de 2.600.000 a 11.560.000 lámparas.











