La organización sindical Unión General de los Trabajadores (UGT) de Melilla ha presentado una Guía de Igualdad, lafolleto que pretende ser una referencia práctica de derechos sociales y laborales para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.
Esta guía recoge todas las disposiciones de la Ley de Igualdad, todos los derechos laborales garantizados en la legislación española y todas aquellas medidas que están contribuyendo también a que la presencia de las mujeres esté en todos los órganos de decisión, tanto de las Administraciones públicas como de las grandes empresas privadas.
Según expuso ayer la secretaria de Igualdad de UGT de Melilla, Concha López Carrillo, cada medida viene acompañada del articulado modificado tras la entrada en vigor de la Ley de Igualdad, de manera que los trabajadores que quieran ejercer su derecho a acogerse, por ejemplo, a un permiso de maternidad o paternidad, o a una reducción de la jornada laboral por cuidado de los hijos, sepa a qué apartado legal debe dirigirse. La responsable sindical matizó al respecto que ocurre en determinadas ocasiones que la empresa se niega al reconocimiento de estos derechos por no estar estipulados en convenio, aunque son de obligado cumplimiento al estar contemplados en una Ley de rango superior a los convenios colectivos.
El sindicato ha sacado una tirada de 400 ejemplares que se repartirán a través de todos los delegados sindicales y de los servicios de educación laboral de UGT, además de quedar a libre disposición de todos los ciudadanos que la requieran en la sede sindical.
Por la igualdad laboral
Según alertó la secretaria de Igualdad de la UGT local, los casi 9 mil parados que se registran en la ciudad, de acuerdo al último dato oficial del mes de febrero, contienen 3 veces más a mujeres que a hombres. La responsable sindical advirtió que Melilla tiene “un paro estructural femenino” con un colectivo de mujeres con muy baja cualificación y con expectativas de trabajo “prácticamente nulas”, ante lo que apeló a la responsabilidad política de atajar el “problema de fondo” en el que se entronca y cronifica esta marginalidad socioeconómica, apostando para ello por la alfabetización y formación.











